La farmacia como nuevo punto de apoyo para la continuidad de los tratamientos crónicos

Los pacientes con tratamientos crónicos en Andalucía cuentan desde este año con una nueva vía para solicitar la renovación de su medicación: la propia oficina de farmacia. El nuevo circuito, integrado en el sistema de receta electrónica, permite que el farmacéutico traslade la solicitud al profesional sanitario responsable, evitando que el paciente tenga que acudir al centro de salud únicamente para realizar este trámite.

La medida supone un paso más en la coordinación entre los distintos profesionales que participan en la atención de las personas con enfermedades crónicas y refuerza el papel de la farmacia comunitaria como punto de atención sanitaria cercano al paciente.

Una gestión más sencilla sin perder la supervisión médica

El procedimiento se inicia cuando el paciente está próximo a finalizar su tratamiento. Con su consentimiento, el farmacéutico puede solicitar a través de la receta electrónica la renovación del tratamiento crónico.

La decisión clínica continúa correspondiendo al médico. Es el profesional responsable quien revisa la situación y determina si procede mantener o modificar la prescripción. De este modo, la nueva vía no sustituye la valoración médica, sino que facilita la comunicación entre farmacia y Atención Primaria y evita desplazamientos que, en determinados casos, estaban motivados únicamente por la necesidad de renovar una medicación ya establecida.

El sistema se integra en Diraya (sistema de información clínica del Servicio Andaluz de Salud) y permite también comunicar otras incidencias relacionadas con los tratamientos, como problemas con la disponibilidad de un medicamento, la dosis, la frecuencia de administración o la duración prescrita.

Una herramienta especialmente relevante para el paciente crónico

La continuidad del tratamiento es un elemento fundamental en el seguimiento de las enfermedades crónicas. Las interrupciones, los problemas de adherencia o las dificultades para acceder a la medicación pueden tener consecuencias sobre la evolución clínica de los pacientes.

En este contexto, facilitar la comunicación entre profesionales y acercar determinadas gestiones al lugar donde el paciente recoge habitualmente su medicación puede contribuir a una atención más coordinada y accesible.

La experiencia desarrollada en Andalucía refleja además el volumen de utilización de esta nueva vía. Según los últimos datos publicados por el Servicio Andaluz de Salud, entre el 17 de febrero y el 16 de septiembre de 2026 se registraron 978.269 solicitudes de renovación de tratamientos desde las oficinas de farmacia. Durante ese mismo periodo se produjeron 87.740 comunicaciones clínicas entre profesionales.

Coordinar también es cuidar

Para la Medicina Interna, acostumbrada al seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas, multimorbilidad y tratamientos complejos, cualquier avance que facilite la continuidad asistencial debe entenderse dentro de una estrategia más amplia de coordinación.

La farmacia comunitaria constituye uno de los puntos de contacto más frecuentes del paciente con el sistema sanitario. Su incorporación a estos circuitos de comunicación puede favorecer que determinadas incidencias relacionadas con la medicación lleguen de forma más directa al profesional responsable y que el paciente no tenga que asumir el papel de intermediario entre ambos.

La nueva herramienta no modifica quién prescribe ni quién toma las decisiones clínicas. Su principal aportación es facilitar el camino entre el paciente, la farmacia y los profesionales sanitarios que realizan el seguimiento.